Experiencias de Viajes

Una noche en San Blas, Panamá

San Blas es un archipiélago que cuenta con más de 350 islas en el Mar Caribe de diferentes tamaños y formas, algunas habitadas y otras totalmente vírgenes. En lo personal, describo a San Blas como un pedazo de paraíso que se puede visitar y que, de hecho, debería incluirse en cualquier viaje a este país centroamericano. Algunas de las islas están habitadas por Gunas, así se les llama a los locales de estas islas. Los Gunas son los que de cierta manera controlan las visitas a su territorio. Afortunadamente hoy puedes quedarte una noche en San Blas.

San Blas 1-min

Pues bien, para el viaje a San Blas empecé en Ciudad de Panamá en donde lo primero que hice fue comprar provisiones suficientes para pasar todo un día y una noche en estas islas. Compra todo lo que creas necesario ya que cerca a ellas o ya en ellas no hay tienda alguna para comprar comida o bebida. Ya listos y con las provisiones cargadas manejamos con rumbo hacia Guna Yala por un lapso de dos horas  y media continuas.

Toma en cuenta que estando ya muy cerca de la costa la carretera se vuelve llena de curvas. Manejar es un poco complicado. Si decides parar hazlo sólo si llevas una camioneta 4×4 ya que en los costados de la carretera hay mucho lodo y los automóviles suelen quedar atascados. También investiga bien en dónde será el punto en el que verás al lanchero que te llevará hasta la isla en donde pasarás la noche. Es indispensable llegar temprano ya que cierran el acceso a la carretera y una vez cerrada, no hay forma de pasar.

Al llegar al punto de encuentro con el lanchero, estacioné la camioneta, bajé las provisiones y las cargué dentro de la lancha. Ya arriba de ella, disfruté del camino por un mar tranquilo rodeado de islas. El trayecto en la lancha habrá durado poco menos de una hora hasta que llegamos a una isla pequeña, llena de palmeras con un par de cabañas que servirían de cuarto para esa noche. Al bajar nos recibió la familia que vive en la isla para mostrarnos los alrededores de la pequeña isla, las cabañas con sus literas y piso de arena, los baños en donde el agua caliente no existe y el comedor donde tendríamos nuestros alimentos. En ese momento también me puse de acuerdo con la familia para organizar un viaje en lancha al día siguiente a otras islas cercanas que son bastante populares y que ofrecen diferentes actividades.

180331 Una noche en San Blás - Isla

De las primeras cosas que hice fue entrar a la cabaña, dejar mis cosas, elegir mi cama y salir a recostarme en las hamacas que había para relajarme después de un largo camino. Pronto tocaría el turno del atardecer y fue espectacular. Ya con el traje de baño puesto me tocó admirar un cielo pintado de tonos amarillos y naranjas, con el mar de testigo y muchas islas de fondo. Con cámara en mano tuve la oportunidad de fotografiar dicho momento.

Al caer la noche el mar se tranquilizó aún más. Como el clima estaba caluroso me metí al mar y me quedé ahí un buen rato mientras observaba el cielo llenarse de estrellas. La tranquilidad del mar, el clima, el ambiente del lugar y una noche estrellada fueron la combinación perfecta para disfrutar el cierre del día. Tocó la hora de dormir con el sonido del mar de fondo cosa que no sé a ustedes, pero a mí me arrulla y, aunque las camas no son cómodas, sino más bien, pequeñas y algo duras, eso pasa a segundo plano.

180331 Una noche en San Blás - Atardecer

A la mañana siguiente me levanté y salí de la cabaña pues despertarte y poder dar unos pasos para tener frente a ti un mar de colores no tiene precio por lo que decidí admirarlo desde la comodidad de una hamaca. A los pocos minutos, la señora del lugar tenía el desayuno listo que fue sencillo, pero abundante. Después de alistarme, que eso consistió tal cual en ponerme el traje de baño y tomar mi bloqueador solar, trepamos de nueva cuenta a la lancha para ir de tour a algunas islas cercanas.

La primera parada la haríamos en una isla que tiene una piscina natural enorme ya que puedes caminar varios metros mar adentro y el agua te seguirá llegando a la cintura. Además, esta isla cuenta con una peculiaridad, está llena de estrellas de mar por lo que podrás observar cientos de ellas. Por ello la isla se llama, Isla Estrella. No saques las estrellas del mar ya que son bastante sensibles y suelen huir moviéndose bastante rápido, algo que me sorprendió.

La siguiente parada la haríamos en una isla llamada Isla Barco, ¿adivinan por qué el nombre? Bueno, sí, porque tiene un barco hundido que se ha convertido en casa de varios peces. Si vas bien preparado, como yo iba, llevarás equipo de snorkel que te servirá para este tipo de situaciones, si no, la gente de la isla te podrá rentar el equipo.

La última parada sería en una isla llamada Isla Perro donde no, no hay perros, pero hay arrecifes alrededor de ella por lo que tu equipo de snorkel te servirá bastante. Increíblemente cada isla es diferente y ofrece vistas y experiencias que no te ofrecen las demás islas por lo que la visita a ellas será única. Toma en cuenta que para entrar a las islas existe un fee que varía dependiendo la isla. El fee lo deberás pagar en efectivo. Los Gunas no cuentan con cambio así que lleva billetes de $1 USD.

San Blas 5-min

De regreso a la isla donde estaba hospedado me esperaba la comida que consistía en la pesca del día, arroz y verduras por lo que la comida fue sumamente fresca. Si lo deseas, por una cantidad adicional, puedes pedir langosta e irán y pescarán alguna. Créeme, comerás langosta por un precio mucho menor a lo que la comerías en cualquier restaurante.

El costo de tu hospedaje deberás negociarlo directamente con el Guna, “dueño” de la isla. El precio te incluirá el trayecto de ida y regreso en lancha, las comidas y el hospedaje en las cabañas sencillas del lugar. No existe mucha comodidad, sin embargo, lo que vale la pena de San Blas es la experiencia de poder estar en islas hermosas, durmiendo y despertando en el paraíso.

Guías de Viaje a Panamá

 

 

 

1 pensamiento sobre “Una noche en San Blas, Panamá”

Deja un comentario